Gucci: El nuevo práctico

Alessandro Michele, al mando de Gucci desde enero de 2015, ha enganchado a un público joven con hambre de lujo. El italiano confesó para Business of Fashion su manía por cambiar cada entorno que pisa. Esto es evidente desde su ecléctica oficina en Roma hasta cómo ha roto con la estética socialité/monegasca de Frida Giannini y la sensual dominatrix de Tom Ford.

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Su colección primavera-verano se planta en tiendas como una a la juventud cambiante, haciendo referencia a la frase “Somos demasiados jóvenes para estar tristes”, los mood swings de una generación intentando ser más unida pero divergente aún en varios aspectos.

Como pude observar en su boutique Veneciana, las faldas con mapas plasmados, encajes, vivos, motivos oceánicos, poéticos, e incluso espaciales aluden a una combinación de lugares y temas que, contrastados con pesados lentes setenteros, anillos de criaturas míticas y estampados florales llenos de nostalgia crea, en palabras de Michele “la película que Gucci necesita, una que comienza desde cero pero con muchos elementos detrás.”

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Conservando también el adorado logo de la doble G y la clásica línea bicolor (verde y rojo) el devoto público sigue, sin mencionar la promoción de celebridades en diferentes situaciones: desde Beyoncé en un partido de football pasando por la madura Cate Blanchett en los Spirit Awars, Gucci se rensambla mejor cada temporada. Tanto que sus productos no han tenido la necesidad de rebajarse, ni su precio, ni su reputación.

Por: Vicente Aguirre Barragán

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